Los cinco entierros de Pessoa

Más allá de diagnósticos psiquiátricos, Fernando Pessoa encarna la diversidad interior, algo inherente a la naturaleza humana, difícil de admitir en un mundo que nos exige ser unidimensionales. Fernando Pessoa era plural, como la poesía, como la vida, como el universo.

La obra comienza cuando días antes de morir, a los 47 años, Fernando Pessoa visita a su hermana menor Magdalena Enriqueta y sufre un ataque de delirium tremens. Los heterónimos y los fantasmas llegan a su agonía y lo acompañan a su propio entierro, escapados del recuerdo, salidos de la dimensión onírica del poeta. Se doblan y desdoblan tornando del recuerdo o del difuso desvarío. Aparecen y desaparecen: Alberto Caeiro, Ricardo Reis, Álvaro de Campos, Bernardo Soares y otra vez, Fernando Antonio Nogueira Pessoa.

La espina dorsal del montaje está construida a partir de momentos que reúnen personajes y situaciones, con imágenes que develan la memoria del poeta, sus obsesiones, los deseos no satisfechos, su sensibilidad de extraños contrastes y sus proporciones poéticas, sin referencia en la historia de la literatura universal. En vida Pessoa publicó solo un libro, Mensagem, pero después de muerto, se descubrió un baúl con veintisiete mil quinientas

cuarenta y tres páginas, que constituyen una obra monumental. Mientras Pessoa delira, ebrio y agónico, como en un carrusel, atrae seres, acontecimientos que lo envuelven y luego se esfuman, volátiles, como las palabras.

 

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